14 Jun 2010

Un momento.


Una luz apareció y se deslizó por su cuerpo; lento, muy lento, apenas rozando aquel terciopelo.
Una luz apareció y se adentró en su mirada; toda su visión se bañó en aquel destello, en la blancura de su ser.
Todo se paró.
Llegó y la realidad se congeló.
En ese sutil instante, en ese remanso de paz.
Fue ahí.
Se quedó.

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