5 May 2011

Una cosa de la noche ansiosa, rosa, preciosa, revoltosa, osa mayor.

Tengo ansiedad y tengo ganas de bailar. Dios mio no, es muy tarde. Es tarde, pero nunca es tarde para ponerse a bailar. Pero ya estoy en pijama. En pijama y bien dentro de la aún presente cobija nórdica plumas ave ganzo ikea y ya es primavera.
Creo que quiero que sea de día. Y ponerme a hacer cosas, pero en realidad no sé muy bien qué cosas querría ponerme a hacer. Quiero bailar salsa. Sí. Eso. Y tomarme un chupito. Empedarme, vamos. Pero no pega nada si fuera visionado, aunque sea vagamente, mi estado actual.
Quiero platicar. Quiero tener una de esas pláticas muy extensas y muy animadas en las que te ríes retorciéndote. Que son como en una cocina con luz muy blanca y artificial. A las 4am. Nada acogedor el lugar, pero la plática es tan amena y fluida que todo vale un pito pequeño, la verdad. Tu sólo te estas riendo. Riendo. Riendo. Y al final te cansas tanto que te produce la misma sensación de cuando has llorado intensamente y quedas agotado. Extenuado. Exhausto. Molido. Destrozado, incluso. Listo para meterte a la cama y alejarte dando brinquitos mentales hacia el más allá.
Me están empezando a dar ligeros espasmos dentro de mi ya mencionado Edredón Real. Esto ya no es tan divertido y apasionante como la platica que mencionaba hace unos instantes. No. La verdad que no. Que nada. Esto asusta un poco. Casi tanto como el brainstorm/asinceramiento personal e intimo que estoy a punto de publicar.
Dios.

11 Apr 2011

Tampoco

Hoy no sé qué noche es, si es invierno o es verano, y no, tampoco es primavera. Sobre mi torso un chaleco de lana y por mi garganta un té ardiendo, bullendo, que salta; me quema y recuesto la cabeza sobre la pared. Estoy en el balcón, estoy descalza. Miro al cielo y no saluda, no dice nada, sólo se abre y disimula, me acoge y me hace ver que no pasa nada. Y que si lloro, tampoco.


Sutilmente el alma bullendo  .

.  .yendo

23 Mar 2011

Asi como quien no quiere la cosa

Quiero ir a ejercitarme, pero por una extraña razón no puedo levantar mis glúteos del asiento en el que me hallo postrada.
La cama está deshecha y evito por todos los medios pasar mi mirada por la nube blanca que crean las cobijas porque en cualquier momento el gato montés que llevo dentro se desata y me lanzo a lo desconocido.
Me estiro hacia atrás crujiendo cada parte de mi columna vertebral como si no tuviera poco la jodida (y es que jodida está), pero la mala vida le gusta, es mala pata y un poco masoquista.
Me asomo por la ventana y me veo reflejada en el espejo del cuarto de la casa de enfrente. Es curiosa esa sensación. Parece que estoy adentro y estoy violando la intimidad de mis jóvenes vecinos.
Me gustaría entrar en su casa y de una vez por todas saciar mi curiosidad por saber sus actividades de fin de semana. El muchacho es muy atractivo. Y confieso que su vestidor da a mi ventana.
Las 13y14 y me voy a preparar una bebida bien energética.
Y luego iré a ejercitarme.
Vecino ¿me acompañas?



19 Mar 2011

Cielo abajo

Una luna tan grande y yo tan lejos.
Tan cerca y yo escondida, metida, enterrada.
Esta montaña de sábanas me absorbe
ocultarme logra el instante
me impide astuta la noche.
Precisa esta noche
precisa tan llena
preciosa la luna.



18 Feb 2011

Receso de media mañana

Este blog está echándose una cabeceadita.
Ai nos vidrios, muchachos.
Al rato regreso.

8 Feb 2011

Caluroso y lánguido


Todo esto es muy bonito y obsceno a la vez, me dijo con desdén y se restregó los ojos como si en realidad no le importara demasiado lo que acababa de decir.
A mi me dolió. Me dolió lo de bonito.

Tu sé obscena, Chelito,
ai que luego se vaya
me aconsejó con los parpados a medio toldo el reloj mientras marcaba preciso las cuatro y cinco durante una atorrante tarde de verano.
Exhausto.



1 Feb 2011

Del barandal


Una muchacha 
se recarga en el barandal
no mira el horizonte
no despide ningún barco
a nadie
no sueña con cruzar océanos
descansa un pie sobre otro
luego el otro


Ana Belén López