11 Sep 2009

Retrospección de domingo.


Estaba tumbada. Había estado todo el día recorriendo el duro trayecto del sofá a la cocina, pero le daba igual, esa agradable modorra de disfrutar de un día en el que las obligaciónes son nulas seguía envolviéndola.
Tenía sueño de descansar.

Se dispuso a hacer la última comida del día y, al terminar, cayó hacia adelante con el plácido gustirrín de tener la panza llena. Extendió los brazos al caer sobre el edredón de Ikea y no pudo retener el ¡AH!...
¡Qué feliz onomatopeya!
Qué feliz momento cuando posas tu mejilla sobre la almohada y la abrazas mientras acomodas tu cuerpo sobre las sábanas.

Y estaba ahí, precisamente en ese estado y en ese momento tan placentero, cuando una avalancha la arrolló.
Tantas eran las imágenes que pasaban por su cabeza que Morfeo decidió llevarsela. No era el lugar adecuado -Demasiado racional para pensamientos tan efímeros y sentimientos tan profundos- comentó acerca del Planeta Azul mientras la estrechaba entre sus brazos.

... Un rayo de sol, la estratosfera, la atmósfera, una nube, smog, ventana, cortina, su ojo, se despertó.

Asustada miró a su alrededor pero todo parecía normal. Se sentía vuelta de un viaje agotador de días o quizás meses, con una sensación muy peculiar, pero sin jet-lag alguno.
Todo empezó a ir lento. La luz de la bombilla penetró en sus ojos, se incorpororó poco a poco, giró el cuello un par de veces, puso mueca de extrañeza... Se dió cuenta de todo.
Su subconsciente se había aprovechado de ese estado de vulnerabilidad para poder así diseccionar y examinar cada parte de sus recuerdos.

"Lo que le había hecho sonreír y lo que no", parece que ese había sido el criterio de clasificación.
Qué hacer con el contenido de cada cubo ya lo vería más tarde, primero echaría un último vistazo en el de lo que no, quizás ahora veía con otros ojos aquellos chistes BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) de su ocurrente padre.

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